13 jul. 2011

Esto es un regalo!

Acabada nuestra meditación de 10 días ya puedo escribir sobre mi regalo de cumpleaños de unos días atrás. El regalo consistió en poder realizar el trayecto entre Leh y Manali en un Jeep para nosotros dos, pernoctando a medio camino. La alternativa era el bus local que tardaba unas 21h en recorrer los 476 km de distancia bordeando las montañas del Himalaya en unas condiciones poco deseables.

De Leh-Manali

Partimos a las 5h de la mañana ya que nos esperaba una jornada larga con algunas visitas de por medio. Saliendo de Leh a una hora escasa de camino llegamos a Thiksey, conocida por su Monasterio budista. Eran las seis de la mañana y no se veía ni un alma, aun así entramos a dar una vuelta y tomar la 4 fotos pertinentes. Continuamos el camino ya que no había tiempo que perder únicamente parando a tomar un te y unas galletas en compañía de la gente del bus que nos iríamos cruzando a lo largo de toda la jornada.

A partir de aquí empezó la aventura. Cambio de asfalto en más o menos buenas condiciones por un camino de tierra, piedras y baches bordeando el río y evitando los continuos deslizamientos del lateral de la montaña. No habían pasado ni 20 minutos que nos encontramos parados en medio de una multitud de Jeeps, camiones llenos de bidones y algunos militares. La causa, el desbordamiento del río. Saliendo de su cauce habitual había invadido el terreno reservado para el camino. Algunos llevaban más de cuatro horas esperando a que llegara alguna escabadora que al final llegó al tiempo que nosotros. La tarea era árdua y difícil y tras más de una hora de intentos fallidos de remover piedras, entre la mirada de cientos de curiosos, desistió y los militares tomaron la iniciativa. Había mas de una treintena de ellos y no os creáis que hicieron ningún trabajo de equipo o emergencia, ja, simplemente urgieron al primer de los coches a que pasara sin más. Pues la iniciativa dio su fruto y uno a uno fueron pasando todos los coches y motos que llevaban mas de 5 horas parados. Suerte de los militares! Algunos de ellos hacían fotos del evento con sus móviles, mientras otros conductores se arremangaban para empujar a motos y evitar que quedaran varadas en mitad del río.

De Leh-Manali

Esto no había hecho más que comenzar. Nos quedaban por delante unas 13 horas de camino hasta nuestro destino. A no más de 20 km/h fuimos subiendo montañas, bordeándolas, bajándolas y sorteando todo tipo de obstáculos. Cuando no era un río que cruzaba el camino era una cascada de agua que dificultaba el paso. La nieve en algunos puntos estaba también empujando hacia el precipicio. Polvo, barro, camiones, algún intrépido en motocicleta y lo más alucinante, algún ciclista iluminado pedaleando a más de 5000 m de altura y por caminos casi impracticables.

De Leh-Manali

En definitiva, las palabras no pueden describir el largo camino que hicimos y las dificultades peligros y cansancio que sufrimos. Para más inri le pedimos a Tashi, nuestro chofer ladakí, salirnos de la ruta para visitar un insólito lago de sal. Cominos en algunas tiendas llamadas restaurantes en donde solo tenían arroz y dhal pero que sabía a gloria en mitad de ninguna parte. Al día siguiente, después de las 16 h del día anterior, tuvimos que recorrer unos 110 km (7h) pero el camino fue mucho más agradable, cruzando alguna aldea y valles más verdes ya que estábamos solo entre los 2000 y 3000 m de altitud.

De Leh-Manali

A parte del camino nos sorprendió la cantidad de puestos y campamentos militares por todas partes. Realmente estábamos cerca de la zona de Kashmir y históricamente ha sido zona de conflicto entre Pakistan e India. Otra cosa que no olvidaremos fue la cantidad de obreros sin ningún medio ni recurso al borde de esta infernal carretera. Su trabajo consistía en ir retirando rocas de gran tamaño, con un mazo ir triturándolas y amontonándolas para reparar zonas con baches. Dormían al borde de la carretera, en tiendas apuntaladas con piedras y en unas condiciones de trabajo inhumanas. Por no tener, no tenían ni una carretilla. Nos comentó Tashi que venían de otras regiones de India más pobres y algunos de Nepal.

De Leh-Manali

Por lo tanto, gracias Eugenie por este regalo de cumpleaños tan especial. Pasarme 16 h de coche en una de las carreteras más peligrosas y altas del mundo, no lo volveré a vivir en mucho tiempo. Pero realmente ha sido espectacular, por las vistas y las sensaciones , irrepetepible.

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