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23 oct 2010

Atraco a mano armada! Sin metáforas

Zacatecas, ciudad de una importancia histórica reseñable. Tanto en la época hispánica en la que se descubrió uno de los mayores yacimientos de plata del país, como en la época de la revolución (1910) dónde Pancho Villa junto a su ejercito del Norte tomó la ciudad e inició así el cambio político en México, Zacatecas marcó un giro importante en los acontecimientos del país.

De Aguascalientes y demás

Bonita ciudad colonial rodeada de cerros, entre ellos el Cerro de la Bufa, en el que se encuentra algún monumento conmemorativo de los dorados de Pancho Villa, una iglesia y unos pequeños puestos de artesanía Huichol. Lo fuimos a visitar subiendo con un telésferico pequeñito de 7 minutos de duración y unas vistas preciosas sobre la ciudad. Para ahorrar en la vuelta decidimos bajar a pie. GRAN ERROR!
 
Bajamos unas escaleras que nos metan en un callejón y al darme la vuelta oyendo unos pasos se nos abalnzó un individuo empuñando una pistola y diciéndonos que le diéramos todo, a la vez que nos estiraba la mochila y nos encañonaba. Enseguida vino otro individuo que se fue a por el bolso de Eugenie. Estirones, gritos, forcejeo, yo no soltaba la mochila y Eugenie tampoco el bolso. Olvidé que el mío empuñaba la pistola, ladeada y haciendo movimientos de como si fuera a disparar, haciéndome ver que mi actitud no era la buena. Como por arte de magia se me abrió la mano y solté la mochila siendo consciente del peligro. Me giré y vi a Eugenie todavía forcejeando con el agresor. Crreo que ella era más fuerte que él, o quizás le ponía más ganas. Mientras yo iba alzando cada vez más la voz, reclamando que nos devolviera el pasaporte por lo menos, que le daríamos el dinero pero que nos dejara nuestras cosas, que si ese era el recuerdo que nos íbamos a llevar de México, etc... me volví a girar y Eugenie seguía tirando del bolso y chillando al agresor que creo, estaba más asustado que ella. Finalmente él se lo llevó y le fue a pedir el cuchillo al compañero para que ella no se le acercara más.
 
Tuvimos suerte, dentro de la fatalidad, soltaron la mochila con el Ipad y mis tarjetas, también los pasaportes. Se llevaron únicamente el bolso con las llaves del coche de Lupita, que nos prestó para desplazarnos, el celular de Vane que nos prestó para comunicarnos allí y las tarjetas de Eugenie. Por favor no nos presten más cosas!!!
 
Después, la policía, que se presentó en seguida, denuncia, volver a visitar el lugar con un inspector que nos dijo: "tranquilos que seguro chingamos a esos weis". Fuimos a ver a un tendero de la zona e intentar identificar a los asaltantes. Se ve que casi cada semana atracan a algún turista en la zona y no se pone remedio. Creo que finalmente estaban decididos a arreglar el tema. Desde aquí gracias a la señora que nos llamó a la policía y al dueño de la tienda que dio todo tipo de información a la policía, cosa muy rara en estos sitios que la gente prefiere callar y no involucrarse.

De Aguascalientes y demás

Gracias otra vez a Juan Pablo y a Lupita que se desplazaron en autobús a recogernos a las tantas de la noche con la copia de la llave del coche y así poder regresar esa misma noche a Aguascalientes, con los peligros que tambien comporta la ruta nocturna.
 
Ya tenemos la primera anécdota del viaje, por suerte estamos perfectamente, eran dos chavales de unos 25 años no muy violentos. Pudimos subirnos al coche de los policías Condor 22 que conducían con la ametralladora colgando del hombro y apoyada en sus partes, y a otro coche secreta del inspector. Visitamos la comisaría y hablando con la gente que estaba denunciando fuimos conscientes de la cantidad de diferentes delitos que hay un día normal en una ciudad más o menos tranquila como Zacatecas.

Imagínense el resto de México! Solo decir que esto no cambiará para nada la visión más amplia que tenemos del país, aunque esté muy complicado el tema de la violencia últimamente.