Es la ciudad más poblada de Québec aunque no sea su capital. Quebec es una de las cuatro provincias que tiene Canadá y se diferencia de las otras por su pasado y presente francófono.
La primera impresión fue de una ciudad fantasma, un domingo por la tarde, con un cielo gris y nubarrones como si fuera el fin del mundo... Los rascacielos se mezclan con las iglesias y los edificios victorianos, generando una impresión de ciudad heterogénea, medio europea medio americana. En las señales de STOP pone ARRET, los coches no llevan matrícula delantera y los habitantes hablan un francés con acento alemán. En fin, que el primer día nos dejó un poco descolocados, y al segundo (lunes) también, ya que sin saberlo era el "labor day" o día del trabajo para todo Canadá y EEUU, un "rediumenge" vamos. Hasta el tercer día no nos hicimos una idea de lo que realmente era la ciudad, y la verdad, nos acabó gustando mucho. Barrios pintorescos, parques preciosos, su puerto viejo y el "mont royal" desde donde se divisa toda la ciudad nos acabó de convencer. Montreal merece una visita sin prisas!
